AUTOSTOP LADO E (Ecuador): Las tradiciones familiares

¿Qué estaría haciendo un sábado a las 11 de la mañana? Aquellos sábados en los que visito a mi familia podría estar preparándome para almorzar juntos, compartir esas grandes comidas llenas de charla, risas. Qué lindo es el momento previo del almuerzo: tomar un mate, contar cuantos cubiertos faltan en la mesa, el acomodar las sillas porque siempre somos muchos -¡no te comas el pan, espera a que lleguen todos!-

Me encanta ese caos, esa desorganización familiar que siempre termina con estómagos llenos y corazones contentos. De repente, el efecto doopler… la tierra seca que se siente debajo  en las zapatillas mientras se espera al lado de la ruta.

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Esperar a que el viaje siga sucediendo, esperar poder llegar hasta la frontera con Colombia, desde las afueras de Quito en los próximos días. Ese era nuestro sábado a las 11 de la mañana en Ecuador. En breves minutos un auto decide frenar para llevarnos por una larga ruta al norte del país.

LADO E 1Una pareja nos recibe con nuestras mochilas polvorosas en su impecable auto. Luis y Mini estaban invitados a una fiesta tradicional en Tanda, un pequeño pueblo al norte. Sin pensarlo demasiado nos invitaron. Nuestras miradas se cruzaron diciendo: ¿por qué no?

 Al llegar ahí, después de un sinuoso camino de tierra la música sonaba bien fuerte y el olor a la carne asada acompañaba el ánimo festivo de toda esa gente. En un marco de montañas, con el volcán Cotopaxi de blanco en el fondo, empezó la ceremonia. En esta época del año las celebraciones por varios “Sanes” se manifiestan a lo largo de todo el país y, en este caso por San Pedro, las familias de pueblos cercanos se reúnen en una gran ceremonia de ofrendas y bailes. Durante todo el día pudimos ver danzas típicas, mientras nos relataban sus significados. Vasos de chicha compartidos se ofrecían por todo el predio y la invitación  a bailar no aceptaba un no como respuesta. Cuando se empieza a seguir el paso algo sucede: internamente la alegría brota y te dan ganas de ser parte de lo que no conoces pero que resulta natural. Los pasos son firmes, intensos, constantes.

Cada año se elije una familia que será la anfitriona, y, siguiendo antiguas tradiciones, otras familias que participan de la fiesta como invitados especiales (los “priostes”) entregan a modo de ofrenda una “Rama de gallos” con 12 de estos animales.

A cambio, la familia anfitriona les ofrece cerdo asado y chicha para cada uno. Este ofrecimiento está acompañado de bailes con mucho color, canciones y energía, durante todo el día. Estaban entusiasmados de mostrar sus costumbres, con mucho orgullo de sus raíces.

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No queríamos irnos, se estaba muy bien ahí, buenas personas que nos trataban de lo mejor. Se hizo de noche y Mini nos invitó a quedarnos en su casa porque al día siguiente teníamos el compromiso de volver. Sus amigos iban a preparar un almuerzo con su gran familia ya que habían sido elegidos como los PRIOSTES del año próximo. La casa de Mini y Luis es en Quito, pero ya no nos parecía raro volver atrás en este viaje así que nos fuimos con ellos.

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chifu, el pomposo gato de Mini

Durante esas horas que pasamos allí noshicieron sentir muy cómodos. Mini nos atendió con deliciosa comida, tanto para la cena como para el desayuno. Luis por su parte tenía una mirada y un trato que sólo la familia suele tener por uno. A la mañana siguiente tomamos la ruta hacia el pueblo de la familia Bosques – Heredia para comer el ansiado caldo de gallo. ¿Será que se dejaron llevar por la celebración del día anterior y hoy no nos reconocerían? Se abrieron las puertas de la entrada y muchas sonrisas nos daban la bienvenida a su casa. Un hogar tan lindo y humilde como las personas que nos recibían.

Los árboles frutales abundaban en el lateral de la casa  junto a cultivos de tomate y otras verduras ¡hasta un árbol de paltas (aguacate)! Al entrar a la casa una fusión exacta de olores de añoranza a una comida casera en la casa de la abuela.

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El caldo de gallo en pleno hervor

 Nos sentamos a almorzar en una gran mesa donde se repetía el ritual: acomodar las sillas porque éramos muchos, contar cuantos cubiertos faltan, el bullicio, las anécdotas y un almuerzo en familia. Las horas pasaron y llegó el momento de seguir viaje.pluma Con una pluma del gallo quedamos formalmente invitados al festejo del año próximo. Mini y Luis nos dejaron en la ruta y nos procuraron un buen rumbo.

Caminando por aquellos paisajes tan similares a mi zona, tenia pensamiento confusos. Era un lugar demasiado conocido. Es que estábamos casi exactamente en el mismo lugar que el día anterior. Tal Alicia en el país de las maravillas no podríamos comprobar si la siesta bajo el árbol escondía un mundo paralelo. Quizás realmente estuve almorzando un domingo en la casa de mi tía, quizás esa fue mi familia en una brecha de tiempo y espacio que se abrió para nosotros ese fin de semana y nos devolvió un día después en este viaje.

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Los ocho kilómetros a pie valieron cada paso, cada árbol, cada brisa. Sabíamos que teníamos que avanzar y buscar un lugar donde dormir esa noche pero no estábamos preocupados. Más bien queríamos caminar, estábamos fascinados por el paisaje. Por algún motivo las mochilas no pesaban y los pasos eran livianos, llenos de energía por el almuerzo.colage ruta

Llegando a una intersección de rutas decidimos parar y hacer autostop. Allí, una camioneta que nos indica que iba hacia OTAVALO. Llegamos de noche a esta ciudad, con algunos atractivos turísticos en sus alrededores pero que no llegamos a conocer. No había muchas opciones de hospedajes y nos inclinamos por un tal hostel “La casa del ché”. Lejos de ser argentino se trataba de un ecuatoriano llamado Ernesto con LADO E 22una ex mujer de apellido Guevara jajaja! Sin pensar en lujo dormimos en un cuadrado de cemento con un colchón en el piso por un precio que no permitía reclamos (4 dólares). Al día siguiente tomamos un té de naranja (con naranjas que nos regalaron de su árbol la flia Bosques) y a las ocho ya estábamos caminando por la ruta con afán de llegar ese día a la frontera. Una lluvia incipiente trató de hacernos desistir, hasta que un auto con una pareja nuevamente nos hizo lograr un tramo más. Sus rasgos y vestimenta eran bien autóctonos. El manejaba y nos contaba que había recorrido buena parte del mundo como comerciante de artesanías y por esa razón él entendía este tipo de viaje. Ella no hablaba con nosotros, sólo le murmuraba a su esposo o se reía. Tuvimos su compañía hasta IBARRA. Caminamos hasta las afueras de la ciudad sobre una ruta cuesta arriba, mientras observábamos una gran cadena humana formada por estudiantes en conmemoración de los 30 años de una universidad. No era una protesta sino una celebración a pleno sol con cientos de personas tomadas de las manos.

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Dos tramos largos más en la caja de camionetas (la segunda de policías) nos llevaron hasta San Gabriel.

Comer una especie de puchero (carne de cerdo y verduras hervidas) nos dio la suficiente energía para bordear caminando toda la ruta que esta por fuera de Tulcán y quedar a escasos 7 km de la frontera. Teníamos las piernas exhaustas. Nos sentamos a esperar que alguien parara levantando los pulgares. Finalmente en menos de media hora, una camioneta nos hizo llegar hasta la frontera. Sentimos un deja vú al estar en ese lugar. Es que en verdad ya habíamos estado ahí meses atrás (TODO SE MOVIÓ).

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Esa fue la primera noche en este largo viaje que tuvimos que acampar. No era exactamente un camping, sino una zona descampada al lado de la ruta hacia PASTO. Era un lugar que daba un poco de miedo, expuesto a la ruta. Cenamos y nos acostamos temprano. Unos perros peleaban  y chocaron un par de veces contra la carpa, más allá de eso nada pasó. A la mañana siguiente muy temprano, desmontamos la carpa y preparamos unos mates con un poquito de yerba que unos argentinos nos regalaron en ruta. Ya habíamos entrado en Colombia, pero ese fue sólo el primer día en este magno país. Habría que adaptarse nuevamente a todo lo que implica un país distinto.

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primer noche de camping al lado de la ruta

 


 

Manu

 

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5 thoughts on “AUTOSTOP LADO E (Ecuador): Las tradiciones familiares

  1. Excelente! Cada nueva entrada es una aventura, las fotos y los textos son cada vez mejores, desde acá los abrazamos y les damos aliento en esta experiencia que durará por siempre en la memoria de ustedes y de nosotros. ¡Buen viaje!

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  2. Qué cálida nota! Me encanta recorrer los espacios pudiendo percibir olores, sabores,sonidos… Realmente me siento viajando con uds. Qué hermoso hacer uso de todos los sentidos. Gracias por permitirnos “viajar “con uds.

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