TODO SE MOVIÓ…

Después de permanecer casi dos meses en Perú comenzamos a pensar en Ecuador. Así que consultando, una buena opción para cruzar la frontera era tomar un bus, hacer los trámites de migración y listo.

camion (4)La intención de hacer un recorrido a dedo por toda la costa sonaba posible, nos contactaríamos con las organizaciones para el proyecto de Ruta Tortuguera y  documentaríamos sus trabajos. Estando en Los Órganos, al norte de Perú, una tarde de calor (de esas que cuando baja el sol pensás que va a refrescar pero no) sentimos que todo se movió. Un movimiento de la cama, cual escena del exorcista nos dejó sin habla. Rápidamente nos levantamos y nos miramos como buscando la explicación. No sé por qué miré el reloj, eran las 19:00 hs. Sin entender nos quedamos como esperando. Lo siguiente fue recibir mensajes que preguntaban si estábamos bien ya que un sismo había sacudido la zona costera norte de Ecuador. Estando a más de 100 km de distancia y sentir el movimiento me puse a imaginar cómo sería la situación en el epicentro del incidente. En seguida todas las redes sociales y medios de comunicación anunciaron la situación. Una triste catástrofe había azotado al Ecuador. Y nosotros a punto de cruzar empezamos a debatir sobre si era buena idea o no. Dos días después decidimos finalmente cruzar y dirigirnos hacia Guayaquil. Una ciudad grande donde podríamos evaluar que ruta transitar. Esa noche que cruzamos la frontera la línea entre ambos países la marcó la aridez de un lugar y el  calor con humedad de selva del otro. Bajando en migraciones los insectos nos dieron un mensaje claro: USÁ REPELENTE.  A la mañana siguiente, dando un recorrido por Guayaquil notamos las primeras diferencias entre los dos países: las plazas no tenían gatos sino iguanas y el transporte público nos resultó cómodo, ordenado.

Para mi alivio (aclaro, esto es muy personal) existen las PANADERÍAS. Me alegré al ver cañoncitos de dulce de leche, que en ecuador  llevan otro nombre pero a los fines prácticos es lo mismo. Después de mucho vimos caer agua de un cielo nublado y gris ya que en Lima amenazaba pero nunca cayó una gota. Leyéndome suena gracioso pensar que lo más simple y cotidiano en mi vida pasaba a ser un lujo esperado en este viaje. Quedándonos unos días en Guayaquil fuimos espectadores de la solidaridad de la gente. Desde todos los puntos llegaban personas con bidones de agua y alimentos para los más afectados en la costa. Lospanaderia días transitaron lentamente y en un silencio generalizado. Ecuador no estaba con ánimos de visitantes y sus esfuerzos estaban concentrados en las víctimas del terremoto. Iniciando este viaje me imaginaba durmiendo en una hamaca en la costa, comiendo alguna fruta exótica en una carpa en la playa. Hasta ahora ninguno de esos escenarios conformaban este recorrido y mi impaciencia se empezó a sentir. No quería ciudad, no disfruto de las grandes ciudades pero los cambios de planes nos pusieron a prueba. Era difícil encontrar un lugar donde quedarnos por la reciente situación hasta que unas horas antes de salir de Perú, Oscar aceptó alojarnos en su casa, convirtiéndose en nuestro Couch de Guayaquil. Estando allí nos propuso visitar el Parque Histórico de Guayaquil de entrada libre y gratuita. Este es un centro de interpretación de fauna y flora nativa recreando cuatro ecosistemas característicos de la región: Bosque Seco Tropical, Bosque de Manglar, de Llanura Inundable y de Garúa. Por otro lado pueden ver edificios históricos que fueron desmantelados y reconstruidos en este lugar para que los visitantes puedan conocer la parte historico-cultural de Guayaquil. La verdad que nos dio un aire importante y la oportunidad de conocer las riquezas que no íbamos a poder visitar en áreas naturales por las rutas planeadas lejos de la selva.

También pudimos recorrer el Malecón de la ciudad con una estructura bien moderna. Es un lugar turístico dónde van a ver mucha gente.Algo que nos encantó de esta ciudad es la cantidad de murales de  mosaicos hechos por todos lados.

Después de esto decidimos continuar viaje hacia Colombia pensando que no podríamos llevar a cabo el tramo de Ruta Tortuguera en este país. Tristes por “pasar de largo” llegamos a la frontera. Y es ahí donde nos relajamos un poco, no sabíamos adónde íbamos pero eso se volvió atractivo.

Comenzamos a caminar hacia el primer pueblo Colombiano, Ipiales según dijeron en migraciones y es ahí donde la óptica empezó a cambiar ¿por qué estábamos tomándonos el viaje con tanta prisa? ¿Por qué tan preocupados? De a poco nuestros músculos comenzaron a aflojarse en un camino de verdes montañas y brisa oxigenada. Un camión nos levantó sin más en ese tramo para Ipiales y ni las señas de que nos llevara habíamos hecho. Decididos a ir despacio nos quedamos una noche ahí.

Llegamos a probar las empanadas colombianas, totalmente distintas a las nuestras pero no por eso menos deliciosas. Estas empanadas están hechas con masa de maíz y rellenas de carne y puré de papas junto a otros gloriosos ingredientes ¡nos encantaron y por eso no llegué a sacar fotos! ipiales
Pero sólo eso les puedo contar de Colombia, porque sólo llegamos a ver mapas y recorridos que nos interesaron. Esa misma noche nos llegaron las confirmaciones de dos organizaciones ecuatorianas que no habían sufrido daños pero nos contaban que todo se había paralizado. Las propuestas eran pasar por  Galápagos y Puerto López. Estos mensajes tuvieron un poder magnético irreversible y emprendimos la vuelta hacia Ecuador. No teníamos idea de como íbamos a volver. Pensando en que teníamos que tomar un vuelo a Galápagos el presupuesto se nos achicaba. Haciendo dedo después de pasar la frontera, con extraños sellos en el pasaporte de un día en Colombia, pensábamos que ojalá nos levantara algún vehículo con techo porque a escasa distancia se veía venir la tormenta. Un camión paró, Martín pregunta hacia dónde van y la respuesta fue: “a la mitad del mundo, chico, a Quito”.camion (4)

Nos venía perfecto, son unos cuantos kilómetros menos en escasas cinco horas. Subimos nuestras mochilas en lo que para nosotros era un lujo! toda una cabina de carga vacía para nosotros y con techo jajaja. A los pocos minutos de salir comenzó una lluvia torrencial que nos acompañó todo el camino hasta destino. A eso siguieron sólo dos días en Quito, algunas horas de bus con muchas curvas y mareos, búsquedas de pasajes de avión por internet. No fue fácil la decisión pero si valió totalmente la pena.

 


 

Manu

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2 thoughts on “TODO SE MOVIÓ…

  1. Que lindo chico. disfruto cada uno de sus relatos. Me encantó la frase del camionero… debe haber sido una gran satisfacción encontrar un bien hombre dispuesto a llevarlos hasta el 0° del planisferio. Me imagino que en un viaje como el que emprendieron, los pequeño sucesos del día a día son considerados como grandes regalos de la vida o momentos polémicos.
    Me encanta leerlos, por que me hacen sentir que el relato va acompañado de unos buenos mates y no saben como estoy necesitando un momento así. Beso grande para ambos.

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